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Gestión financiera en tiempos de crisis

El mundo como lo conocíamos ya no existe, y lo que transitamos no tiene precedentes, por lo que no hay experiencias previas ni gurúes con recetas mágicas que puedan librarnos de esto. En este proceso, algunos quedarán en el camino, muchos sufrirán golpes, y otros saldrán fortalecidos, listos para aprovechar la era post crisis.

En este contexto, el director financiero de una PYME pasa a tener un rol muy importante, ya que es responsable de mantener una estructura financiera sólida, jugando entre el fino equilibro de asegurar la sustentabilidad inmediata, y a la vez mantener las inversiones que generarán riqueza en el largo plazo. Esto suena hoy casi como un cuento chino.

En esta nota, se enumeran algunas habilidades que pueden ayudar a Director Financiero de una PYME o, si corresponde, un empresario que está tomando este rol.

Es clara la importancia que cobra lo financiero hoy. Todos los negocios pasan a trabajar en una modalidad de gestión donde se “paran” en la caja, asegurando la sustentabilidad más básica: que los egresos recurrentes esenciales calcen con los ingresos recurrentes.

Pero esto no significa que el Director Financiero deba obviar la esencia del negocio y la visión comercial. Si esto ocurre, cuando pase la crisis, el negocio podría quedar debilitado, por haber perdido posicionamiento y diferenciales que tenía y no supo cuidar.

Atrás quedaron los días en que la responsabilidad de un Director Financiero terminaba con la presentación de informes, la gestión de auditorías y la presentación del balance anual. Hoy, un Director Financiero debe tener la habilidad de saber guiar a su equipo de trabajo e influir positivamente sobre otras gerencias y la dirección para cumplir con los objetivos empresariales.

Todo empieza por el liderazgo interno, manteniendo foco y motivación mientras se administran prioridades, se planifica el trabajo y ejecuta de acuerdo con el plan. Todo en un proceso más ágil que estructurado, ya que la dinámica de la crisis así lo impondrá.

Problemas de datos y presentaciones confusas no conducen a buenas decisiones. No alcanza con tener pericia técnica si los datos de base no están disponibles a tiempo, o son inconsistentes. Y tampoco alcanzará esto, si lo que se quiere comunicar no se expresa de manera clara, o no está en relación con los temas y decisiones a tratar.

Un Director Financiero debe comunicar de manera simple y fiable para generar resonancia en pares y colaboradores, favoreciendo así el proceso de toma de decisiones.

Un grupo de personas trabajando en equipo multiplican las capacidades individuales. Un Director Financiero debe fomentar una cultura abierta y colaborativa, entregando a su equipo conocimiento, confianza y control sobre operaciones diarias. Necesariamente implica conectar con las personas, y llegar a conocer sus necesidades, motivaciones, fortalezas y debilidades para obtener lo mejor de cada uno.

Esta habilidad no se limita a su equipo cercano, sino también a pares. Con ellos deberá trabajar para articular acciones con impacto múltiple: estratégico, comercial, operativo y estructural. Y ante la falta de conocimiento o experiencia, involucre a un experto que acompañe el proceso.

Las situaciones de crisis disparan tensiones con muchos actores. Es así como colaboradores, clientes, proveedores, socios, aliados y gobierno, buscarán preservar sus intereses, muchas veces en tensión con la supervivencia de la organización.

Un Director Financiero debe tener la capacidad de lograr acuerdos positivos. Implica conocer los números y objetivos del negocio, así como el margen de maniobra, dominar las emociones, escuchar activamente y ser capaz de ejercer influencia.

La contraparte en una negociación nunca lo debe ver un adversario, sino una fuente de apoyo que trabaja en una construcción de una solución positiva para todos.

En un mundo cambiante ninguna solución actual es incuestionable. La crisis potencia esto. La tecnología está cambiando la forma en que todo se resuelve, tanto en la vida cotidiana como en los negocios. Y todos los días se presentan soluciones más rápidas, más eficientes y con mayor valor para los clientes. Ya no resiste el “así lo hicimos siempre” solo porque funciona.

Un Director Financiero debe tener un enfoque adaptativo al cambio, y posicionarse como un promotor de la innovación, manteniendo diálogo abierto con áreas de venta, operaciones, sistemas y otros interesados, para avanzar con iniciativas de mejora como un proceso continuo.

Asimismo, debe prepararse para tomar decisiones rápidas y menos certeras, ya que la dinámica de una crisis rivaliza con ciclos largos de toma de decisiones. Considere a la tecnología como el medio para agilizar este proceso y tomar decisiones basadas en información estructurada e íntegra.

El mejor plan se hecha a perder con una mala ejecución, por lo que un Director Financiero debe desarrollar un método para ejecutar aquellos que ha planificado. Mantenga foco en relación con los objetivos de su plan, evitando cambios bruscos de rumbo ante la más mínima novedad sin considerar y analizar las implicancias.

Desarrolle un sistema de monitoreo para ver cómo avanzan las cosas, bajo el precepto de que no se puede evaluar lo que no se puede medir. Y ante la duda, pregunte insistentemente por qué hasta que llegan al fondo las cosas. Establezca revisiones formales, ya que el seguimiento puede marcar la diferencia.

Los valores definen a las personas, y nadie puede ser mejor profesional que persona. El Director Financiero debe tener una ética estricta, ser íntegro e inquebrantable. Esta en una condición sine qua non, ya que en sus manos descansan las finanzas de la organización.

Gestión financiera en tiempos de crisis
Habilidades para conducir

Gestión financiera en tiempos de crisis

El mundo como lo conocíamos ya no existe, y lo que transitamos no tiene precedentes, por lo que no hay experiencias previas ni gurúes con recetas mágicas que puedan librarnos de esto. En este proceso, algunos quedarán en el camino, muchos sufrirán golpes, y otros saldrán fortalecidos, listos para aprovechar la era post crisis.

11 de abril de 2020

En este contexto, el director financiero de una PYME pasa a tener un rol muy importante, ya que es responsable de mantener una estructura financiera sólida, jugando entre el fino equilibro de asegurar la sustentabilidad inmediata, y a la vez mantener las inversiones que generarán riqueza en el largo plazo. Esto suena hoy casi como un cuento chino.

En esta nota, se enumeran algunas habilidades que pueden ayudar a Director Financiero de una PYME o, si corresponde, un empresario que está tomando este rol.

Es clara la importancia que cobra lo financiero hoy. Todos los negocios pasan a trabajar en una modalidad de gestión donde se “paran” en la caja, asegurando la sustentabilidad más básica: que los egresos recurrentes esenciales calcen con los ingresos recurrentes.

Pero esto no significa que el Director Financiero deba obviar la esencia del negocio y la visión comercial. Si esto ocurre, cuando pase la crisis, el negocio podría quedar debilitado, por haber perdido posicionamiento y diferenciales que tenía y no supo cuidar.

Atrás quedaron los días en que la responsabilidad de un Director Financiero terminaba con la presentación de informes, la gestión de auditorías y la presentación del balance anual. Hoy, un Director Financiero debe tener la habilidad de saber guiar a su equipo de trabajo e influir positivamente sobre otras gerencias y la dirección para cumplir con los objetivos empresariales.

Todo empieza por el liderazgo interno, manteniendo foco y motivación mientras se administran prioridades, se planifica el trabajo y ejecuta de acuerdo con el plan. Todo en un proceso más ágil que estructurado, ya que la dinámica de la crisis así lo impondrá.

Problemas de datos y presentaciones confusas no conducen a buenas decisiones. No alcanza con tener pericia técnica si los datos de base no están disponibles a tiempo, o son inconsistentes. Y tampoco alcanzará esto, si lo que se quiere comunicar no se expresa de manera clara, o no está en relación con los temas y decisiones a tratar.

Un Director Financiero debe comunicar de manera simple y fiable para generar resonancia en pares y colaboradores, favoreciendo así el proceso de toma de decisiones.

Un grupo de personas trabajando en equipo multiplican las capacidades individuales. Un Director Financiero debe fomentar una cultura abierta y colaborativa, entregando a su equipo conocimiento, confianza y control sobre operaciones diarias. Necesariamente implica conectar con las personas, y llegar a conocer sus necesidades, motivaciones, fortalezas y debilidades para obtener lo mejor de cada uno.

Esta habilidad no se limita a su equipo cercano, sino también a pares. Con ellos deberá trabajar para articular acciones con impacto múltiple: estratégico, comercial, operativo y estructural. Y ante la falta de conocimiento o experiencia, involucre a un experto que acompañe el proceso.

Las situaciones de crisis disparan tensiones con muchos actores. Es así como colaboradores, clientes, proveedores, socios, aliados y gobierno, buscarán preservar sus intereses, muchas veces en tensión con la supervivencia de la organización.

Un Director Financiero debe tener la capacidad de lograr acuerdos positivos. Implica conocer los números y objetivos del negocio, así como el margen de maniobra, dominar las emociones, escuchar activamente y ser capaz de ejercer influencia.

La contraparte en una negociación nunca lo debe ver un adversario, sino una fuente de apoyo que trabaja en una construcción de una solución positiva para todos.

En un mundo cambiante ninguna solución actual es incuestionable. La crisis potencia esto. La tecnología está cambiando la forma en que todo se resuelve, tanto en la vida cotidiana como en los negocios. Y todos los días se presentan soluciones más rápidas, más eficientes y con mayor valor para los clientes. Ya no resiste el “así lo hicimos siempre” solo porque funciona.

Un Director Financiero debe tener un enfoque adaptativo al cambio, y posicionarse como un promotor de la innovación, manteniendo diálogo abierto con áreas de venta, operaciones, sistemas y otros interesados, para avanzar con iniciativas de mejora como un proceso continuo.

Asimismo, debe prepararse para tomar decisiones rápidas y menos certeras, ya que la dinámica de una crisis rivaliza con ciclos largos de toma de decisiones. Considere a la tecnología como el medio para agilizar este proceso y tomar decisiones basadas en información estructurada e íntegra.

El mejor plan se hecha a perder con una mala ejecución, por lo que un Director Financiero debe desarrollar un método para ejecutar aquellos que ha planificado. Mantenga foco en relación con los objetivos de su plan, evitando cambios bruscos de rumbo ante la más mínima novedad sin considerar y analizar las implicancias.

Desarrolle un sistema de monitoreo para ver cómo avanzan las cosas, bajo el precepto de que no se puede evaluar lo que no se puede medir. Y ante la duda, pregunte insistentemente por qué hasta que llegan al fondo las cosas. Establezca revisiones formales, ya que el seguimiento puede marcar la diferencia.

Los valores definen a las personas, y nadie puede ser mejor profesional que persona. El Director Financiero debe tener una ética estricta, ser íntegro e inquebrantable. Esta en una condición sine qua non, ya que en sus manos descansan las finanzas de la organización.


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El mundo como lo conocíamos ya no existe, y lo que transitamos no tiene precedentes, por lo que no hay experiencias previas ni gurúes con recetas mágicas que puedan librarnos de esto. En este proceso, algunos quedarán en el camino, muchos sufrirán golpes, y otros saldrán fortalecidos, listos para aprovechar la era post crisis.