Los correos que prueban que China y el Instituto de Wuhan intentaron ocultar el COVID-19 | 0221
0221
Los correos que prueban que China y el Instituto de Wuhan intentaron ocultar el COVID-19
PANDEMIA

Los correos que prueban que China y el Instituto de Wuhan intentaron ocultar el COVID-19

La entrega tardía de China de la secuenciación del genoma significó una demora que, de no haber existido, podría haber evitado la propagación global. 

27 de septiembre de 2021

El Instituto de Virología de Wuhan, el laboratorio señalado por varios expertos como uno de los lugares donde pudo originarse el coronavirus, y China obstaculizaron la entrega de muestras del patógeno SARS-CoV-2 a científicos estadounidenses, lo cual causó demoras sin las cuales se podría haber evitado la propagación mundial del brote. 

Todo se descubrió a partir de una serie de correos electrónicos entre los científicos del Laboratorio Nacional de Galveston en Texas y los científicos del Instituto de Virología de Wuhan, que habían ayudado a capacitar.  

Según el diario South China Morning Post, el laboratorio Laboratorio de Galveston, afiliado al gobierno de Estados Unidos, esperó mientras que un científico de Wuhan que supervisaba la transferencia del virus informaba poco progreso en un proceso que parecía obstaculizado. 

El intercambio muestra la renuencia de China a compartir el material en los primeros días críticos de la pandemia, expresaron los expertos. Para los investigadores de Texas, la demora significó una grave pérdida de tiempo en las primeras fases de la pandemia. 

James Le Duc, el entonces director del laboratorio de Texas, advirtió a sus homólogos chinos que las demoras podrían dañar la posición internacional de China y privar a los científicos de material para su propia investigación. 

“Estás en una posición muy desafiante y estás haciendo un gran trabajo. Sin embargo, recomendaría que organice e implemente rápidamente una forma de compartir los aislamientos de [virus] de referencia”, escribió el 22 de enero en un correo electrónico, James Le Duc, entonces director del laboratorio de Texas a Yuan Zhiming, director del Laboratorio Nacional de Bioseguridad en el Instituto de Virología de Wuhan. 

De hecho, desde el comienzo de la pandemia China fue acusada de encubrir el comienzo del brote e intentar influir en la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Los científicos chinos compartieron la secuencia del genoma del SARS-CoV-2, un código de texto que denota sus componentes genéticos, menos de dos semanas después de que las autoridades de salud de Wuhan lanzaron la alarma sobre un brote sospechoso.  

Los correos certifican que los científicos de Texas enviaron documentos oficiales para solicitar el envío de una muestra de Wuhan el 28 de enero. 

Pero pasaron días y la solicitud quedó demorada por trámites burocráticos. El 2 de febrero, el profesor de biología molecular de Texas, Pei-Yong Shi, envió un mensaje urgente y pidió actualizaciones sobre el envío. Le respondieron que todavía estaban tratando con los funcionarios de aduanas en Beijing. 

Por su parte, Shi Zhengli, directora del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan, que ha estado en el centro de las sospechas debido a su trabajo sobre los coronavirus de murciélagos, había planeado compartir muestras del virus con el laboratorio de Galveston, algo que finalmente fue impedido por el gobierno de Beijing. 

El laboratorio de Galveston, que estudia los virus más letales del mundo, como el ébola, también había organizado sesiones de capacitación a corto plazo para el personal de Wuhan, y dos científicos postdoctorales chinos extendieron su estadía para completar sus investigaciones. 

Sin embargo, al final, la muestra que los investigadores de Texas recibieron no llegó desde China, fue proporcionada el 11 de febrero por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que para entonces habían secuenciado el virus de un paciente local para compartirlo con los investigadores. 

 

 

 

 

COMENTARIOS

La entrega tardía de China de la secuenciación del genoma significó una demora que, de no haber existido, podría haber evitado la propagación global. 
0221

Los correos que prueban que China y el Instituto de Wuhan intentaron ocultar el COVID-19

La entrega tardía de China de la secuenciación del genoma significó una demora que, de no haber existido, podría haber evitado la propagación global. 
Los correos que prueban que China y el Instituto de Wuhan intentaron ocultar el COVID-19

El Instituto de Virología de Wuhan, el laboratorio señalado por varios expertos como uno de los lugares donde pudo originarse el coronavirus, y China obstaculizaron la entrega de muestras del patógeno SARS-CoV-2 a científicos estadounidenses, lo cual causó demoras sin las cuales se podría haber evitado la propagación mundial del brote. 

Todo se descubrió a partir de una serie de correos electrónicos entre los científicos del Laboratorio Nacional de Galveston en Texas y los científicos del Instituto de Virología de Wuhan, que habían ayudado a capacitar.  

Según el diario South China Morning Post, el laboratorio Laboratorio de Galveston, afiliado al gobierno de Estados Unidos, esperó mientras que un científico de Wuhan que supervisaba la transferencia del virus informaba poco progreso en un proceso que parecía obstaculizado. 

El intercambio muestra la renuencia de China a compartir el material en los primeros días críticos de la pandemia, expresaron los expertos. Para los investigadores de Texas, la demora significó una grave pérdida de tiempo en las primeras fases de la pandemia. 

James Le Duc, el entonces director del laboratorio de Texas, advirtió a sus homólogos chinos que las demoras podrían dañar la posición internacional de China y privar a los científicos de material para su propia investigación. 

“Estás en una posición muy desafiante y estás haciendo un gran trabajo. Sin embargo, recomendaría que organice e implemente rápidamente una forma de compartir los aislamientos de [virus] de referencia”, escribió el 22 de enero en un correo electrónico, James Le Duc, entonces director del laboratorio de Texas a Yuan Zhiming, director del Laboratorio Nacional de Bioseguridad en el Instituto de Virología de Wuhan. 

De hecho, desde el comienzo de la pandemia China fue acusada de encubrir el comienzo del brote e intentar influir en la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Los científicos chinos compartieron la secuencia del genoma del SARS-CoV-2, un código de texto que denota sus componentes genéticos, menos de dos semanas después de que las autoridades de salud de Wuhan lanzaron la alarma sobre un brote sospechoso.  

Los correos certifican que los científicos de Texas enviaron documentos oficiales para solicitar el envío de una muestra de Wuhan el 28 de enero. 

Pero pasaron días y la solicitud quedó demorada por trámites burocráticos. El 2 de febrero, el profesor de biología molecular de Texas, Pei-Yong Shi, envió un mensaje urgente y pidió actualizaciones sobre el envío. Le respondieron que todavía estaban tratando con los funcionarios de aduanas en Beijing. 

Por su parte, Shi Zhengli, directora del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan, que ha estado en el centro de las sospechas debido a su trabajo sobre los coronavirus de murciélagos, había planeado compartir muestras del virus con el laboratorio de Galveston, algo que finalmente fue impedido por el gobierno de Beijing. 

El laboratorio de Galveston, que estudia los virus más letales del mundo, como el ébola, también había organizado sesiones de capacitación a corto plazo para el personal de Wuhan, y dos científicos postdoctorales chinos extendieron su estadía para completar sus investigaciones. 

Sin embargo, al final, la muestra que los investigadores de Texas recibieron no llegó desde China, fue proporcionada el 11 de febrero por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que para entonces habían secuenciado el virus de un paciente local para compartirlo con los investigadores.