Trabajadoras sexuales, vecinos y funcionarios: las voces en el debate por la Zona Roja | 0221
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Trabajadoras sexuales, vecinos y funcionarios: las voces en el debate por la Zona Roja
RELOCALIZACIÓN

Trabajadoras sexuales, vecinos y funcionarios: las voces en el debate por la Zona Roja

Entró en vigencia el Código de Convivencia y contempla delimitar una zona para el ejercicio de la prostitución. En las mesas de trabajo por ahora no hay avance.

27 de mayo de 2022

En noviembre del año pasado, el Concejo Deliberante aprobó con el voto del oficialismo el Código de Convivencia Ciudadana impulsado por el intendente Julio Garro, el cual -entre otras cosas- abrió la puerta al reconocimiento de la oferta sexual en la calle, aunque supeditándola a una localización específica que deberá ser determinada en una mesa de trabajo.

La ordenanza en cuestión fue publicada en el Boletín Oficial en los días posteriores y desde entonces debían pasar 180 días para su entrada en vigencia, plazo que se venció el pasado 16 de mayo. Desde entonces, la Municipalidad de La Plata aceleró la constitución de esa instancia de negociación que debiera terminar en la determinación del lugar al cual el trabajo sexual se trasladaría desde la zona aledaña a Plaza Matheu (1 y 66), lugar que concentra a la mayor cantidad de trabajadoras.

Las conversaciones -de todos modos- no parecen sencillas y por el momento no parece vislumbrarse un acuerdo. Los vecinos de el barrio reclaman que las decisiones no se demoren y apuntan, sobre todo, contra lo que denominan es el "narcomenudeo" del cual -según esa mirada- participarían muchas trabajadoras. Desde las organizaciones que las nuclean, repudian esa vinculación con la venta de drogas y piden ser escuchadas. Mientras que las autoridades municipales y provinciales también ofrecen puntos de vistas con matices; el municipio tiene como objetivo avanzar con una decisión concreta respecto a la relocalización y el Ministerio de Seguridad reclama que la discusión sea amplia y se sume a actores vinculados con las políticas sociales y de salud.

Lo concreto es que la ordenanza que incluye el Código de Convivencia que impulsó el intendente Garro incluye fuertes multas a diversas conductas callejeras "como la oferta de sexo en lugares no permitidos". Eso implica decir que habrá espacios en los que esté autorizada. La ordenanza agrega explícitamente que "el Departamento Ejecutivo reglamentará los lugares y condiciones donde se permitirá el ejercicio de la actividad".

LUGARES POSIBLES

La última reunión de la mesa de trabajo en la que la cuestión empezó a ser discutida fue el lunes pasado y allí hubo representantes de la Municipalidad de La Plata, los ministerios de la Mujer y Seguridad bonaerense, el Concejo Deliberante y vecinos representados por la Asamblea Barrio El Mondongo. Se espera que en un próximo encuentro se sumen representantes de las trabajadoras sexuales.

Aunque en esos encuentros se delinearon algunas medidas respecto a cómo debiera ser el funcionamiento de una zona exclusiva diferente a la localización actual, aún no ha surgido un espacio concreto. No obstante, desde el momento mismo en que se aprobó el código, algunas posibilidades empezaron a barajarse: uno de esos sectores fue esbozado por el propio Intendente y es algún sector del Paseo del Bosque. "Lo estamos evaluando para que sea algunos días de la semana", dijo tras la aprobación del Código. Otra zona que se barajó es algún sector de la avenida 122, posiblemente también cercano al Bosque.

"Sabemos que no es una solución completa, pero hay que diferenciar porque una cosa es el trabajo sexual, que es posible acompañarlo con mejores condiciones de salubridad, y otra cosa es el narcomenudeo", había dicho el mandatario local, y consideró que "hay que darles las herramientas que las trabajadoras necesitan para hacerlo con mayor seguridad". Implicará "hacerlo con reglas claras, con seguridad, con policías. con iluminación, con sanitarios, como es en muchas partes en el mundo donde no es un tabú. por eso hay que darle un salto de calidad", dijo.

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Después de la última reunión, desde la Comuna se remarcó que la zona roja debe ser relocalizada en otro punto de la ciudad, donde las personas que brinden servicios sexuales, cuenten con las medidas de seguridad, higiene y una reglamentación clara". Y marcaron que se trata de un abordaje integral. Ese encuentro estuvo encabezada por Néstor Pulichino, secretario de Seguridad en Políticas Públicas de La Plata, quien expresó que los encuentros son un "gran avance para los vecinos y las personas que ofrecen servicios sexuales ya que, luego de varias décadas en el lugar, podrán contar con un espacio qué les brinde seguridad e higiene, en un punto estratégico, donde no afecte el normal funcionamiento de la ciudad ni de los vecinos platenses".

Por su lado, el subsecretario de Participación Ciudadana del ministerio de Seguridad, Pablo Fernández, también presente en el encuentro, reclamó abrir el juego para que el abordaje no sea solo de las perspectiva de la seguridad, sino que a "la mesa se sume Salud, Justicia, DDHH y el Ministerio de las Mujeres". En ese marco, puso en tela de juicio una decisión apurada de traslado: "No podemos trasladar el problema a otra zona para que sea un inconveniente para otros vecinos y vecinas. Tenemos que garantizar derechos de las trabajadoras sexuales, pero mejorar la calidad de vida de cada platense", afirmó.

En ese marco, reclamo que "la idea es pensar una propuesta en conjunto entre Provincia y Municipio, planificar un trabajo serio, sanitario e integral. Hay distintas visiones, pero estaría encaminado y después convocaríamos a todas las organizaciones para llegar a un acuerdo", remarcó Fernández.

Eso último generó rechazo en la asamblea de vecinos del barrio El Mondongo que estuvo en el encuentro. Uno de sus integrantes, Daniel Domínguez, planteó sus objeciones a 221Radio"En realidad, el Ministerio debiera apoyar o no apoyar la decisión del Municipio en la aplicación de este Código de Convivencia que contempla la relocalización de la zona roja. Ellos debieran ir a escuchar a dónde va a estar la zona roja, no a decidirlo", se quejó.

También recordó que la asamblea presentó 15 mil firmas de vecinos que piden la mudanza de la zona roja aunque aclaró que es "por un tema vinculado con el narcomenudeo como razón fundamental". Y agregó que mantienen la esperanza de que la Municipalidad avance con la relocalización. "Nos dicen que sigue siendo esa intención, pero está claro que necesitan el acuerdo con Seguridad para poder aplicarlo", agregó Domínguez

Al debate se sumó Valentina Pereya, titular de Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (ANMAR), quien expresó a 221Radio su rechazo a la existencia de una zona determinada para una actividad que "no está prohibida pero tampoco reglamentada". Para la dirigente, "prohibir no es la solución de nada y tampoco delimitar una zona, por el contrario, genera más clandestinidad y vulneración de derechos"

También cuestionó la vinculación directa del trabajo sexual con la venta de estupefacientes. "El narcomenudeo -una de las grandes quejas de los vecinos- existe pero no está ligado a la prostitución", dijo la dirigente y agregó que se trata de "un problema de la seguridad y de las zonas liberadas que escapa a esta actividad". Por eso, sentenció que la relocalización de la zona roja no implicará que el tráfico de sustancias se elimine. En ese marco, reclamó que "se deje de criminalizar el trabajo sexual y que deje de ser un espacio de la caja chica de la Policía". 

Por otra parte, Pereyra también cuestionó que su sector no ha participado de las reuniones. "No nos han invitado a ninguna reunión, pero queremos ser parte de la decisión", dijo. Y recordó que cuando "algunas compañeras han querido sumarse a las reuniones de vecinos del barrio El Mondongo, han sido rechazadas". Y lamentó que "se valora más la opinión de ciertos vecinos que la nuestra que también vivimos en el barrio El Mondongo".

Entró en vigencia el Código de Convivencia y contempla delimitar una zona para el ejercicio de la prostitución. En las mesas de trabajo por ahora no hay avance.
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Entró en vigencia el Código de Convivencia y contempla delimitar una zona para el ejercicio de la prostitución. En las mesas de trabajo por ahora no hay avance.
Trabajadoras sexuales, vecinos y funcionarios: las voces en el debate por la Zona Roja

En noviembre del año pasado, el Concejo Deliberante aprobó con el voto del oficialismo el Código de Convivencia Ciudadana impulsado por el intendente Julio Garro, el cual -entre otras cosas- abrió la puerta al reconocimiento de la oferta sexual en la calle, aunque supeditándola a una localización específica que deberá ser determinada en una mesa de trabajo.

La ordenanza en cuestión fue publicada en el Boletín Oficial en los días posteriores y desde entonces debían pasar 180 días para su entrada en vigencia, plazo que se venció el pasado 16 de mayo. Desde entonces, la Municipalidad de La Plata aceleró la constitución de esa instancia de negociación que debiera terminar en la determinación del lugar al cual el trabajo sexual se trasladaría desde la zona aledaña a Plaza Matheu (1 y 66), lugar que concentra a la mayor cantidad de trabajadoras.

Las conversaciones -de todos modos- no parecen sencillas y por el momento no parece vislumbrarse un acuerdo. Los vecinos de el barrio reclaman que las decisiones no se demoren y apuntan, sobre todo, contra lo que denominan es el "narcomenudeo" del cual -según esa mirada- participarían muchas trabajadoras. Desde las organizaciones que las nuclean, repudian esa vinculación con la venta de drogas y piden ser escuchadas. Mientras que las autoridades municipales y provinciales también ofrecen puntos de vistas con matices; el municipio tiene como objetivo avanzar con una decisión concreta respecto a la relocalización y el Ministerio de Seguridad reclama que la discusión sea amplia y se sume a actores vinculados con las políticas sociales y de salud.

Lo concreto es que la ordenanza que incluye el Código de Convivencia que impulsó el intendente Garro incluye fuertes multas a diversas conductas callejeras "como la oferta de sexo en lugares no permitidos". Eso implica decir que habrá espacios en los que esté autorizada. La ordenanza agrega explícitamente que "el Departamento Ejecutivo reglamentará los lugares y condiciones donde se permitirá el ejercicio de la actividad".

LUGARES POSIBLES

La última reunión de la mesa de trabajo en la que la cuestión empezó a ser discutida fue el lunes pasado y allí hubo representantes de la Municipalidad de La Plata, los ministerios de la Mujer y Seguridad bonaerense, el Concejo Deliberante y vecinos representados por la Asamblea Barrio El Mondongo. Se espera que en un próximo encuentro se sumen representantes de las trabajadoras sexuales.

Aunque en esos encuentros se delinearon algunas medidas respecto a cómo debiera ser el funcionamiento de una zona exclusiva diferente a la localización actual, aún no ha surgido un espacio concreto. No obstante, desde el momento mismo en que se aprobó el código, algunas posibilidades empezaron a barajarse: uno de esos sectores fue esbozado por el propio Intendente y es algún sector del Paseo del Bosque. "Lo estamos evaluando para que sea algunos días de la semana", dijo tras la aprobación del Código. Otra zona que se barajó es algún sector de la avenida 122, posiblemente también cercano al Bosque.

"Sabemos que no es una solución completa, pero hay que diferenciar porque una cosa es el trabajo sexual, que es posible acompañarlo con mejores condiciones de salubridad, y otra cosa es el narcomenudeo", había dicho el mandatario local, y consideró que "hay que darles las herramientas que las trabajadoras necesitan para hacerlo con mayor seguridad". Implicará "hacerlo con reglas claras, con seguridad, con policías. con iluminación, con sanitarios, como es en muchas partes en el mundo donde no es un tabú. por eso hay que darle un salto de calidad", dijo.

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Después de la última reunión, desde la Comuna se remarcó que la zona roja debe ser relocalizada en otro punto de la ciudad, donde las personas que brinden servicios sexuales, cuenten con las medidas de seguridad, higiene y una reglamentación clara". Y marcaron que se trata de un abordaje integral. Ese encuentro estuvo encabezada por Néstor Pulichino, secretario de Seguridad en Políticas Públicas de La Plata, quien expresó que los encuentros son un "gran avance para los vecinos y las personas que ofrecen servicios sexuales ya que, luego de varias décadas en el lugar, podrán contar con un espacio qué les brinde seguridad e higiene, en un punto estratégico, donde no afecte el normal funcionamiento de la ciudad ni de los vecinos platenses".

Por su lado, el subsecretario de Participación Ciudadana del ministerio de Seguridad, Pablo Fernández, también presente en el encuentro, reclamó abrir el juego para que el abordaje no sea solo de las perspectiva de la seguridad, sino que a "la mesa se sume Salud, Justicia, DDHH y el Ministerio de las Mujeres". En ese marco, puso en tela de juicio una decisión apurada de traslado: "No podemos trasladar el problema a otra zona para que sea un inconveniente para otros vecinos y vecinas. Tenemos que garantizar derechos de las trabajadoras sexuales, pero mejorar la calidad de vida de cada platense", afirmó.

En ese marco, reclamo que "la idea es pensar una propuesta en conjunto entre Provincia y Municipio, planificar un trabajo serio, sanitario e integral. Hay distintas visiones, pero estaría encaminado y después convocaríamos a todas las organizaciones para llegar a un acuerdo", remarcó Fernández.

Eso último generó rechazo en la asamblea de vecinos del barrio El Mondongo que estuvo en el encuentro. Uno de sus integrantes, Daniel Domínguez, planteó sus objeciones a 221Radio"En realidad, el Ministerio debiera apoyar o no apoyar la decisión del Municipio en la aplicación de este Código de Convivencia que contempla la relocalización de la zona roja. Ellos debieran ir a escuchar a dónde va a estar la zona roja, no a decidirlo", se quejó.

También recordó que la asamblea presentó 15 mil firmas de vecinos que piden la mudanza de la zona roja aunque aclaró que es "por un tema vinculado con el narcomenudeo como razón fundamental". Y agregó que mantienen la esperanza de que la Municipalidad avance con la relocalización. "Nos dicen que sigue siendo esa intención, pero está claro que necesitan el acuerdo con Seguridad para poder aplicarlo", agregó Domínguez

Al debate se sumó Valentina Pereya, titular de Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (ANMAR), quien expresó a 221Radio su rechazo a la existencia de una zona determinada para una actividad que "no está prohibida pero tampoco reglamentada". Para la dirigente, "prohibir no es la solución de nada y tampoco delimitar una zona, por el contrario, genera más clandestinidad y vulneración de derechos"

También cuestionó la vinculación directa del trabajo sexual con la venta de estupefacientes. "El narcomenudeo -una de las grandes quejas de los vecinos- existe pero no está ligado a la prostitución", dijo la dirigente y agregó que se trata de "un problema de la seguridad y de las zonas liberadas que escapa a esta actividad". Por eso, sentenció que la relocalización de la zona roja no implicará que el tráfico de sustancias se elimine. En ese marco, reclamó que "se deje de criminalizar el trabajo sexual y que deje de ser un espacio de la caja chica de la Policía". 

Por otra parte, Pereyra también cuestionó que su sector no ha participado de las reuniones. "No nos han invitado a ninguna reunión, pero queremos ser parte de la decisión", dijo. Y recordó que cuando "algunas compañeras han querido sumarse a las reuniones de vecinos del barrio El Mondongo, han sido rechazadas". Y lamentó que "se valora más la opinión de ciertos vecinos que la nuestra que también vivimos en el barrio El Mondongo".